Bueno, esta última semana estuvo en alta mar 24/7. Me escribió cuando llevaba tres días navegando y contándome que estaba re nervioso por el Gulf Stream, pero lo pudo pasar. También tuvo un par de visitores en esos días, un ave marina que estaba tratando de cenarse a un pajarito que aterrizó en el barco. Simpático, reconoció todo el velero rápido, entró, se sintió como Juan por su casa. Y cuando empezó a oscurecer, trató de irse pero ya estaba muy oscuro y pues mi papá le dio posada. Obvio, hasta le dio miguitas de pan y agua (pero no lo vio tomar nada), luego ya más noche, se acurrucó en la toalla cerca de las gradas… pero…ehm… como a media noche, mi papá bajó a ver si seguía allí y estaba muerto... pobresito, ¿no?. De ahí, también me contó que hay un geko en el barco, como de 5cm y re lindo, desde río Dulce que está acompañando a mi papá. Él muy bien, gracias Geko!
Por otro lado, me cuenta que es una inmensidad de mar, no ver nada de nada, ni barcos ni nada. Que ve unos atardeceres impresionantes rojos. Esa vez, me contó que esperaba que hubiera más viento los próximos ocho días para avanzar más rápido. Que los swells que hay son enormes y bien separados, como ir en una montaña rusa: subís, de ahí empezás a bajar y así.
Luego, un par de días después, me volvió a escribir que había pasado días re difíciles desde lo náutico. El clima aparentemente iba bien, pero las olas no estaban tan lindas como debería de ser: el barco estaba agitándose todo el tiempo. En este reporte, me puso esta frase que me parece muy cierta: “una mano para ti y otra para el barco, es la regla”. Así que a pesar de pasar por ratos estresantes, pues hay que hacerle ganas. Siempre. Llevaba ya más de cinco días de dormir sólo por ratitos (no siestas de 4 o 5 horas, ratitos). Y me contó que, en uno de esos ratitos, de repente lo despertó un golpe en la cubierta, ese golpe era agua de un pencazo. De mala suerte, el velero estaba justo allí cuando la ola reventó, susto de nuevo. Pero se enderezó el barco inmediatamente y mi papá se quedó despierto otro BUEN rato también. Al día siguiente, descubrió que el motor había perdido como tres litros de aceite y no encuentra la fuga, por lo que está sin motor de nuevo.
Ah! Ha estado filmando! Me contó que tiene filmada la formación de un squall fuerte al principio del viaje, que parece de fantasmas. Cómo de repente se van formando nubes grises oscuras y van avanzando re rápido. De repente, está viendo una bóveda gigante de la tormenta y saber que estás ahí metido, en medio de eso. Lo que hizo fue prepararse. Cuando menos lo sentía, el viento golpeaba muy fuerte, parecía ruido de locomotora. Las velas reducidas, el velero a una velocidad muy muy rápida, el viento decidiendo a dónde ir y luego de media hora así, calma total (por un momento). De ahí, la misma historia pero del otro lado, ruido, el velero inclinado totalmente y pues en ese momento sólo toca pedir que pase rápido y esperar.
Otro tema fue la vela genoa, la de adelante (la principal para avanzar), se quedó enrollada y no desenrolló. Y el problema, está hasta arriba en la punta del mástil, trató de subir me dijo y luego puso (allí te cuento después), así que esperamos esa historia. Por otro lado, mientras él me cuenta pues yo le cuento también de mi vida y me escribió algo muy bonito que tenía que ver con que, para lograr cualquier meta en la vida, hay que ir un paso a la vez, un día a la vez (esto relacionado con mi “paciencia” casi nula jaja) y me pone: “a ti y a mí nos pasa que ya quisiéramos todo todo lograrlo en este momento, peor no es así. Tenelo en cuenta.” Y bueno, ahora está ubicado en 31.24N y 66.12W, llega mañana lunes a Bermuda. Al fin! Si yo lo sentí eterno, imagínense como ha de sentirlo él. Esperamos tu reporte papa!

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