Bueno, hoy pongo algo más al día. Me escribió estos días desde Miami y acá va lo nuevo. El sábado pasado, llegó otra vez el mecánico y de tanto que tenía que ir, pararon siendo re cuates. Bueno, llegó a instalar todo el sistema que estaba desarmado y a poner las partes nuevas. La cosa es que se estuvo allí desde las ocho hasta la tarde. Cuando terminó, la misma historia: arrancó y se murió el motor por sesentava vez. Obviamente, todos RE frustrados. La cosa es que entre teorías y eso, no eran dos pesos los que se habían gastado en el motorcito, ni era un chiste tampoco. La cosa es que, entre tanto caos, las alternativas y otras opciones tenían que empezarse a pensar. Entre el tiempo y cantidad de plata para VOLVER a desarmar todo, etc, etc. mi papá se quedaría sin presupuesto y sin tiempo para llegar a Bermuda. Imagínense estar allí parado en el muelle diciendo: ya pizé, tengo que regresarme porque NO-TENGO-OTRA-OPCIÓN. No fue nada lindo empezar a pensar eso, ahí si que uno se siente re-cucaracha…¿no? Entonces, en ese ratito frustrante, la opción era dejar el barco en la marina, regresar a Guate y el año siguiente pues retomar todo todo de nuevo. Pero el hecho de dejar el barco allí significaría que TODOS los huracanes le pasaran encima.
Y si no, pues otra opción: hacerle huevos y salir navegando sin motor, sin electricidad, sin baterías, sin refri, sin luces, sin na-da. Allí, cuando me escribió esto yo dije: jue·$%a! Y me pone: “Bueno Natha, de repente me entra una calma y tomo la determinación de que SÍ lo voy a hacer!” (a todo esto, el mecánico seguía probando y viendo qué onda el motor). Como ya casi de noche, el mecánico (Jyrki), llamó a un viejito que es experto en esos motores específicamente y él le dijo que tuviera paciencia que así se malportaban ese tipo de motores, y después de hacer ESA llamada al sabio ese, adivinen? ARRANCÓ EL MOTOR! Y en ese ratito, el mecánico le puso nombre (una su tradición rara allí que tiene…le puso Amanda. Allí cada quien.) No sólo habían tenido problemas antes, pasó todo ese ratito de frustración y “toma de decisiones” donde decidir que vas a dejar todo en “stand-by” por un año (que no es para NADA lo que haría mi papá) qué frustrante, yo me tiro a ahogarme al agua o algo así. Pero bueno, la lección de esa experiencia (creo) que fue la paciencia y el saber tomar –o al menos considerar- las opciones que se deben tomar, por muy que nos cueste y NO querramos. A ser maduros ante situaciones que son muy, pero muy, importantes.
Según sus cálculos (aquel día) y la confirmación del Weather Man, salió de Miami hoy, 6 de mayo, rumbo a Bermudas. Ahora sí tenía que empezar a prepararse, dejar todo limpio, preparar todo, lavar la ropa, comprar provisiones, etc. Son aproximadamente doce días de navegación. Se imaginan? Es atravesarse todo (acá les dejo el mapa). Así que todas las buenas vibras y ánimos en donde quieran que estén leyendo este blog, dirigidas a mi papá a bordo! ÁNIMO QUE YA VAS EN CAMINO! (comoloextraño).


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