La etapa más larga.

Bermudas – Azores. Por cuestiones de clima, pasó 22 días en Bermuda, me contó que parece salido de un cuento ese lugar: cada casa recién pintada, todo limpio, todo en su lugar, gente amable, etc. Pero también en esos 22 días pasó arreglando el velero, descansando y esperando a que el clima se dignara a mejorar para empezar la otra etapa.

El clima en el Atlántico Norte en esta época del año, generalmente es propicio para velear rumbo al Este, pero este año los meteorólogos estaban impresionados por los cambios en el clima y en Azores, habían como 50 barcos esperando salir (y por ende como 50 opiniones diferentes). Mi papá estuvo a punto de salir como tres veces, y todos le aconsejaban que no, que lo pensara que habían varias tormentas formándose; en fin, ya a la tercera vez decidió irse y llega a pedir zarpe de salida y el capitán le dice que drásticamente las condiciones cambiaron y que iba a llegar una tormenta con vientos de más de 30 nudos… y así de simple, tampoco pudo salir la TERCERA VEZ, estaba todo frustrado y desesperado. Al final, decidieron salir seis barcos (mi papá el único en solitario), estoy fue el siete de junio a medio día. Saliendo en línea recta casi 2mil millas náuticas; todos calculaban como 24 días de navegación.

Bueno, mi papá no tenía experiencia con navegar integrado en un grupo de veleristas que llevan veleando toda su vida, pero se mantuvo ahí tratando de no perderlos. Lo bueno es que estaban comunicados por radio y se iban platicando de vez en cuando. Pero una noche, empezó una tormenta fuertísima y perdieron comunciación y cada quien fue a parar lejos del otro. Dice que por primera vez se sintió impotente con el viento, las lluvias y las olas; entonces redujo las velas al máximo (el viento lo estaba empujando al Sur y él quería ir al Este), y decidió meterse bajo cubierta, cerrar todo y recostarse. Como por tres horas dejó al velero que sobreviviera solo, y lo hizo bien. Y luego de esa tormenta, se juntaron otra vez los veleristas pero ya el 11 de junio hubo más lluvia y mal tiempo y ya perdió contacto con ellos.

Ahora sí, solitario de verdad. A medio Atlántico y a miles de kilómetros de de cualquier lugar con gente. Ya nunca se volvió a topar con los veleristas. Pero empezó a hacer buen viento y habían veces que los swells eran re grandes (como 30mts) puras montañas perfectas. Me contó que las noches eran demasiado lindas, las estrellas y la vía láctea se podían ver perfectamente. Y pues justo esos ratos eran para pensar, para reflexionar, para empezar a oír voces :P y me dice: eso sí Natha, nunca creo haber delirado! (que le contaron otros veleristas que empezaban a tener conversaciones con amigos imaginarios que los veían reales y así pasaban los días, olo).

Bueno, al octavo día de ir navegando llegó a la mitad del camino y sólo faltaban “como 960 millas náuticas”. Tuvo días buenísimos, dice que varios días delfines lo acompañaban y de suerte no se topó con ballenas porque no quería (cuenta que de noche, ellas duermen flotando en la superficie y es peligroso), ah, y con buques mercantes también se topó varias veces. Así que poco a poco, sus días se reducían a mantener el rumbo lo más exacto posible, dormir por ratos, comer algo, leer si se puede, pensar, pensar, pensar y tratar de no pensar tanto. Y así, el 24 vio tierra! Dice que hasta sintió el olor a tierra húmeda, que no sabe si de verdad lo olió o si se lo imaginó pero estaba feliz.

Esa mañana, entró al puerto de Horta y lo llamaron sus amigos ingleses (de los otros barcos) que habían llegado unas horas antes. Mi papá fue el cuarto velero en llegar de seis. Tardó casi 17 días (todo un récord para él). Me contó que hubo barcos que tardaron hasta 43 días porque se fueron muy al sur y no tuvieron NADA de viento como por dos semanas. Otros, hicieron los 20 días promedio, etc. Así que mi pá está contento de haberlo hecho en dos semanas y días, pero sobretodo de HABER ATRAVESADO EL ATLÁNTICO ÉL SOLITO, de haber cumplido su sueño y de haber vivido de la mejor manera posible esa experiencia que tanto quería vivir.

½ camino!


Bueno, mi papá va RE bien! Me contó que anoche pasó la mitad del recorrido, que ya está acostumbrado y que duerme cuando puede. Tiene todavía bastantes provisiones y lo que lamenta es que no puede leer porque se marea bastante. Desde ayer, está atravesando un sistema de baja presión (low) y que no está tan lindo el asunto, pero que generalmente se supone que duran como dos o tres días.

Contó también que a media noche, empezó a sonar la alarma del radio, y medio dormido salió a ver. No miraba nada, todo estaba lleno de bruma, entonces puso el radar y al rato cabal atrás de él había un MEGA barco carguero que no estaba alterando su ruta. Así que nervioso, lo empezó a llamar por radio y resultó que al capitán le dio curiosidad ver quién era y si necesitaban ayuda. Le dijo a mi papá que no era común ver a esas alturas del Atlántico barcos “paseando” y que es vital prestar colaboración. Mi papá le agradeció y de ahí, él le preguntó a dónde iba; le contestó que a Horta. De ahí, que cuántos iban a bordo; y mi papá le dijo que iba solo. Y el capitán dice: ¡PUTA MADRE! (sí, en español) y mi papá se empezó a reír porque los dos hablándose en inglés y él era español. Así que se acercó un poco más al Shadowfax (como media milla) y pasó bocinando mientras se fue.

Me encanta “leerlo” tan bien, tan relajado y tranquilo haciendo lo que tanto quería. Después de todos los problemitas que le tocaron esta parte –la más larga- me alegra mucho que esté saliéndole bien y relajada. Ya todos estamos RE listos para que llegue a Azores y de ahí se vaya a pasear con Paul, Mabi y Florencia por allí. Qué dichosos! Yo quiero ir tambien! JA! ANIMOS PAPA! Qué alegre ya vas casi llegando! AJÚA!

Siempre que me escribe desde su satelital, al final dice esto:
“This e-mail was delivered via satellite phone using GMN's XGate software.
Please be kind and keep your replies short.”

Camino a Azores!

Hola a todos! Disculpas por la abandonada, pero todo se fue aplazando por temas del clima. En fin, mi papá ya va en camino a azores desde principios de esta semana. Se tuvo que quedar esperando a que pasaran un par de tormentas tropicales por pura seguridad (ya no aguantaba estar en Bermuda “esperando” jaja). Su próxima estación es Azores y son aproximadamente como 25 días de navegación al 100%, es el tramo más largo que va a hacer. Estuvo a punto de salir como dos veces, pero a última hora lo regresaban por clima. Por el momento, va muy bien. Cansada, se imaginan, pero bien. Tuvo días de una tormenta con olas gigantes y luego mucha mucha calma, pero así es el asunto del Mar, no? Entonces pues, ya va en camino para Portugal! Pronto nos irá contando más noticias e historias y por acá los mantengo al tanto, seguro!



once días

Bueno, dos días después de haber llegado a Bermuda, mi papá…¿adivinen? ME LLAMÓ! Woo! Si! Por teléfono! Y me contó que tenía problemas con el internet y la señal, pero que cuando pudiera pues me mandaba el reporte. Y justo lo mandó anoche. Así que acá va. El 16 de mayo, vio tierra después de once días navegando en alta mar. Antes de iniciar el viaje, el gobierno de Bermuda te exige que te reportes vía e-mail o teléfono dando TODA tu información para que te puedan rastrear en caso de rescates y emergencias grossas. ¿Cómo te dicen eso sabiendo que la mara “cree” –no mi papá- en el triángulo de las Bermudas? Irónico. Pero bueno, como a 30 millas náuticas se comunicó con ellos y le dijeron que se preparara porque recién iba a pasar por un área que tiene “anomalías magnéticas” (si, asi le dijeron) y que por ende, las brújulas cambian “un poco” su posición y que igual estaban rastreándolo para darle instrucciones y así. Obviamente, uno empieza a dudar sobre las historias del triángulo ¿será cierto o qué? Pero sólo “dudar” que conste.

Mi papá salió de Miami el 6 de mayo. La navegada por el Gulf Stream estuvo bastante buena, dice, pero durmió muy muy poco por el tráfico marítimo, y durante esas primeras 36 horas es CLAVE mantener el rumbo exacto y poner atención. Entonces, más cansado y todo se va acumulando. De ahí, el domingo puso el barco en “heaving to” una posición donde vas haciendo un bordo a medias y luego se giras el timón en sentido contrario y lo dejás fijo en esa posición, así el velero se queda como parqueado y pues, haciendo eso logró dormir una hora “completa” (me dijo: qué alivio).

El lunes 9, no fue tan buen día, pasó lo de la tormenta y el meteorólogo le dijo que era muy remota la posibilidad de que pasara y BAM! Justo ese día le tocó. Ese mismo día trató de cambiar las velas de la geny a la genoa que es más grande y va adelante, pero se desenrolló y se quedó trabada arriba, en la punta del mástil. Viene mi papá y se trata de subir! USH! En plena “sangoloteada” del barco, y cuando estaba a la mitad del mástil se mareó bien feo y su hombro malo lo empezó a joder, qué susto. Perdes la fuerza, te “soltas” y BAM! Entonces (gracias a Dios) decidió bajarse y pues seguir navegando sin la vela más importante para darle velocidad. (Ahora ha de estar en esas de arreglarla). Además, ese mismo día llegó el viento de nariz, o sea, él va al NE y el viento viene DIRECTAMENTE desde ese NE. Así que hay que cambiar un poco el rumbo y cruzó un poco al E el resto de la noche. Al día siguiente, nada de viento y estando tan lejos (650 millas náuticas de Bermuda) no podes poner el motorsito ese. Así que a esperar a que soplara algo, pero eso no quiere decir que esté puro espejo el agua, no. Estaba agitadísimo el mar y habían unos swells gigantes, olas altas altas.

El día siguiente, en la noche hubo bastante viento. Bastante. De la nada, de 20 nudos pasa a más de 30 y el velero se pone súper inclinado. Hay que salir y bajar la vela, el barco allí empieza a ir rapidísimo y se logra hacer el reef. Vela apretada, velocidad a full, vela agitada si no la bajás bien, empieza a joder. Da miedo, de verdad, no es que yo haya veleado así en pleno mar, pero las experiencias de viento fuertísimo en Amati, me trajeron muchos recuerdos/adrenalina/paranoia JAJA. Bueno, ya controlado eso, se dio cuenta que la veleta del timón de viento se había roto. Fueron muchos sustos y seguidos. No sólo ese día, sino tres días seguidos con 30 nudos de viento, swells gigantes, cansancio elevado a la enésima potencia y hasta de mal humor.

El viernes 13, el viento se calmó en la tarde y el mar también. Cabal ese día fue que se dio cuenta de la pérdida de aceite del motor. Pero bueno. Al fin se quedó dormido dos horas! Y oops! El barco iba encaminado al Sur cuando debía de ir al NE. Imagínense. Cuando leí eso, me puse a pensar, si uno duerme 3 horas en una “semana cansada” de Universidad o trabajo, ahora imagínense dormir medias horas y encima navegando así. Me contó que el mayor problema era ese, justamente aguantarse despierto en esos ratos. De verdad que estaba EXAUSTO. Al fin, llegó a Bermuda el lunes, TOTALMENTE AGOTADO pero feliz de haber cumplido esa etapa de casi mil millas náuticas! Es lejísimos, de verdad. La cosa es que llegó y estaba re cansado, me imaginé. Pero ayer en la tarde, a las 6 (acá en BA es la misma hora que en Bermuda!) me llamó y casi me muero. De verdad, al principio me costó creerlo pero de ahí fue GENIAL. Me di cuenta que necesita un par de días de relax, es CLAVE. Asi que ojalá descanse antes de la parte mas GROSSA que se viene. ÁNIMO PAPA! Quiero Te. Próxima estación: Islas de Azores.

En el agua.


Bueno, esta última semana estuvo en alta mar 24/7. Me escribió cuando llevaba tres días navegando y contándome que estaba re nervioso por el Gulf Stream, pero lo pudo pasar. También tuvo un par de visitores en esos días, un ave marina que estaba tratando de cenarse a un pajarito que aterrizó en el barco. Simpático, reconoció todo el velero rápido, entró, se sintió como Juan por su casa. Y cuando empezó a oscurecer, trató de irse pero ya estaba muy oscuro y pues mi papá le dio posada. Obvio, hasta le dio miguitas de pan y agua (pero no lo vio tomar nada), luego ya más noche, se acurrucó en la toalla cerca de las gradas… pero…ehm… como a media noche, mi papá bajó a ver si seguía allí y estaba muerto... pobresito, ¿no?. De ahí, también me contó que hay un geko en el barco, como de 5cm y re lindo, desde río Dulce que está acompañando a mi papá. Él muy bien, gracias Geko!

Por otro lado, me cuenta que es una inmensidad de mar, no ver nada de nada, ni barcos ni nada. Que ve unos atardeceres impresionantes rojos.  Esa vez, me contó que esperaba que hubiera más viento los próximos ocho días para avanzar más rápido. Que los swells que hay son enormes y bien separados, como ir en una montaña rusa: subís, de ahí empezás a bajar y así.

Luego, un par de días después, me volvió a escribir que había pasado días re difíciles desde lo náutico. El clima aparentemente iba bien, pero las olas no estaban tan lindas como debería de ser: el barco estaba agitándose todo el tiempo. En este reporte, me puso esta frase que me parece muy cierta: “una mano para ti y otra para el barco, es la regla”. Así que a pesar de pasar por ratos estresantes, pues hay que hacerle ganas. Siempre. Llevaba ya más de cinco días de dormir sólo por ratitos (no siestas de 4 o  5 horas, ratitos).  Y me contó que, en uno de esos ratitos, de repente lo despertó un golpe en la cubierta, ese golpe era agua de un pencazo. De mala suerte, el velero estaba justo allí cuando la ola reventó, susto de nuevo. Pero se enderezó el barco inmediatamente y mi papá se quedó despierto otro BUEN rato también. Al día siguiente, descubrió que el motor había perdido como tres litros de aceite y no encuentra la fuga, por lo que está sin motor de nuevo.

Ah! Ha estado filmando! Me contó que tiene filmada la formación de un squall fuerte al principio del viaje, que parece de fantasmas. Cómo de repente se van formando nubes grises oscuras y van avanzando re rápido. De repente, está viendo una bóveda gigante de la tormenta y saber que estás ahí metido, en medio de eso. Lo que hizo fue prepararse. Cuando menos lo sentía, el viento golpeaba muy fuerte, parecía ruido de locomotora. Las velas reducidas, el velero a una velocidad muy muy rápida, el viento decidiendo a dónde ir y luego de media hora así, calma total (por un momento). De ahí, la misma historia pero del otro lado, ruido, el velero inclinado totalmente y pues en ese momento sólo toca pedir que pase rápido y esperar.

Otro tema fue la vela genoa, la de adelante (la principal para avanzar), se quedó enrollada y no desenrolló. Y el problema, está hasta arriba en la punta del mástil, trató de subir me dijo y luego puso (allí te cuento después), así que esperamos esa historia. Por otro lado, mientras él me cuenta pues yo le cuento también de mi vida y me escribió algo muy bonito que tenía que ver con que, para lograr cualquier meta en la vida, hay que ir un paso a la vez, un día a la vez (esto relacionado con mi “paciencia” casi nula jaja) y me pone: “a ti y a mí nos pasa que ya quisiéramos todo todo lograrlo en este momento, peor no es así. Tenelo en cuenta.” Y bueno, ahora está ubicado en 31.24N y 66.12W, llega mañana lunes a Bermuda. Al fin! Si yo lo sentí eterno, imagínense como ha de sentirlo él. Esperamos tu reporte papa! 

Hoy, rumbo a Bermuda!

Bueno, hoy pongo algo más al día. Me escribió estos días desde Miami y acá va lo nuevo. El sábado pasado, llegó otra vez el mecánico y de tanto que tenía que ir, pararon siendo re cuates. Bueno, llegó a instalar todo el sistema que estaba desarmado y a poner las partes nuevas. La cosa es que se estuvo allí desde las ocho hasta la tarde. Cuando terminó, la misma historia: arrancó y se murió el motor por sesentava vez. Obviamente, todos RE frustrados. La cosa es que entre teorías y eso, no eran dos pesos los que se habían gastado en el motorcito, ni era un chiste tampoco. La cosa es que, entre tanto caos, las alternativas y otras opciones tenían que empezarse a pensar. Entre el tiempo y cantidad de plata para VOLVER a desarmar todo, etc, etc. mi papá se quedaría sin presupuesto y sin tiempo para llegar a Bermuda. Imagínense estar allí parado en el muelle diciendo: ya pizé, tengo que regresarme porque NO-TENGO-OTRA-OPCIÓN. No fue nada lindo empezar a pensar eso, ahí si que uno se siente re-cucaracha…¿no? Entonces, en ese ratito frustrante, la opción era dejar el barco en la marina, regresar a Guate y el año siguiente pues retomar todo todo de nuevo. Pero el hecho de dejar el barco allí significaría que TODOS los huracanes le pasaran encima.

Y si no, pues otra opción: hacerle huevos y salir navegando sin motor, sin electricidad, sin baterías, sin refri, sin luces, sin na-da. Allí, cuando me escribió esto yo dije: jue·$%a! Y me pone: “Bueno Natha, de repente me entra una calma y tomo la determinación de que SÍ lo voy a hacer!” (a todo esto, el mecánico seguía probando y viendo qué onda el motor). Como ya casi de noche, el mecánico (Jyrki), llamó a un viejito que es experto en esos motores específicamente y él le dijo que tuviera paciencia que así se malportaban ese tipo de motores, y después de hacer ESA llamada al sabio ese, adivinen? ARRANCÓ EL MOTOR! Y en ese ratito, el mecánico le puso nombre (una su tradición rara allí que tiene…le puso Amanda. Allí cada quien.) No sólo habían tenido problemas antes, pasó todo ese ratito de frustración y “toma de decisiones” donde decidir que vas a dejar todo en “stand-by” por un año (que no es para NADA lo que haría mi papá) qué frustrante, yo me tiro a ahogarme al agua o algo así. Pero bueno, la lección de esa experiencia (creo) que fue la paciencia y el saber tomar –o al menos considerar- las opciones que se deben tomar, por muy que nos cueste y NO querramos. A ser maduros ante situaciones que son muy, pero muy, importantes.

Según sus cálculos (aquel día) y la confirmación del Weather Man, salió de Miami hoy, 6 de mayo, rumbo a Bermudas. Ahora sí tenía que empezar a prepararse, dejar todo limpio, preparar todo, lavar la ropa, comprar provisiones, etc. Son aproximadamente doce días de navegación. Se imaginan? Es atravesarse todo (acá les dejo el mapa). Así que todas las buenas vibras y ánimos en donde quieran que estén leyendo este blog, dirigidas a mi papá a bordo! ÁNIMO QUE YA VAS EN CAMINO! (comoloextraño).


Sin Motor.

Bueno, después de estar en contacto con Max, un amigo que vive en Fort Lauderdale, él le dijo que estaba muy caro poder quedarse allí en las marinas por diez días. Y que en Miami, habían mejores precios. Estos diez días son para arreglar el motor (que ya mero les cuento qué pasó) y para juntar todas las provisiones y planes del recorrido hasta Bermuda. Este recorrido van a ser de 10 a 12 días de navegación. Encima, tiene que averiguar, estudiar la corriente del golfo y encontrar la mejor ruta para llegar allí (sin mencionar las fuerzas y ánimos para el viaje que le toca).

Después de haber salido todo apresurado por el frente de mal tiempo que venía, tuvo que hacer todo con prisa para que no lo alcanzara: pagar la cuenta de la marina, arreglar los papeles, hacer preparativos, etc. Logró salir a las 5pm y mientras iba de salida vio un crucero gigante, y cabal se acordó que la Sophie iba a estar saliendo en un crucero ESE mismo día. Coincidía con que ella iba encaramada en el crucero y mi papá saliendo del puerto. Demasiada coincidencia, otra vez. Raro, no? Asi que los dos salieron el mismo día a la misma hora. Me contó que estaba como con más confianza de cómo responde el barco y a la vez listo para los vientos y olas que le tocaban. En una de esas, el viento paró. Las olas seguían grandes (a esto ya estaba acostumbrado), entonces decidió poner un rato el motor para seguir avanzando. A la media hora: el motor empieza a toser y luego se apaga. Oops. Pero bueno, la corriente lo llevaba a casi dos nudos y como a las 3 horas el viento empezó de nuevo. Ese no fue el problema de la situación, sino que tenía que ideárselas para poder entrar a la bahía a pura vela. Sin motor. O bueno, con un motor pero muerto. Cuenta que montón de veces pensó en “practicar” entrar a las bahías a pura vela pero lo descartaba porque “nunca iba a pasar”. Y justo antes de llegar, a la altura de Key Biscayne, donde tenía que empezar a ponerse las pilas el vientos e fue otra vez. Se quedó totalmente parado. Y esta vez, la corriente lo llevaba al Norte mientras que él tenía que ir al Oeste. Y a la vez, empezaba a oscurecer. Otra vez. La noche empezando y el profundímetro otra vez asustando a mi papá y esta vez SIN MOTOR. De verdad que ya no es una “aventurita” es peligroso porque si llegás a encayar y de noche, con vientos fuertes pronosticados te lleva la chingada.

Estaba avanzando así, como una milla náutica por hora, demasiado lento. Tenía todas las velas puestas para aprovechar lo que fuera de viento, y en eso las 7:32pm y totalmente negro. Cero luz. Nervios destrozados y el viento empieza a soplar. Pero a estas alturas ese viento era totalmente innecesario. Entonces, a correr y bajar todas las velas. Ni sabía bien en dónde estaba, estaba re cansado por no haber dormido la noche anterior y encima eso. Bah. Al final, a las ocho, vio una luz de un mástil a lo lejos: un barco anclado. Se dirigió allí y ancló atrás.



     “Les juro que quería aventuras, pero no tanto esta clase de aventuras.  Sentís que estás al borde de todo, pero al borde de tus límites físicos y mentales…”

Bueno, al día siguiente estaba anclado en frente de la Marina Dinner Key. Ya descansado, pues era hora de ver qué iba a hacer con el motor, y un velerista (el que estaba anclado en frente de él) y le dice que justo detrás de él hay un banco de arena gigante. O sea, TENÍA que ver cómo arreglaba el motor que salir de allí a vela si no. Ese día era miércoles y trabajó de ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde sin parar. Desarmó todo, los filtros estaban re sucios, trató de todo para arreglarlo y nada. No arrancó.

Así que a pura vela a la Marina. Tenía que llegar a tierra. Toda otra estrategia, sin meterse en los bancos de arena, viendo dónde pasaban los demás veleros, llamando por radio a la Marina para que le dieran un muelle, pasando entre boyas verdes y rojas, etc. Bueno, al llegar (le tocó uno de hasta el fondo) no vio a nadie para ayudarlo. Iba sólo y con el envión del poco viento, había cola de veleros, etc. Tensión de nuevo: otra vez en apuros. Sigue y luego cruza en U y logra entrar raspando el costado del velero contra la pared. Entró. Y otra vez: NO LO PODÍA CREER! ! LO HABÍA LOGRADO! Allí, tres personas lo ayudaron y le preguntaron que qué había hecho porque le había tocado el lugar más refundido y difícil de la Marina, el lugar al que nunca nadie quiere entrar.

Ahora, pues le toca quedarse un par de días en Miami, ayer me contó que Max lo está ayudando un montón con contactos y ese tipo de cosas. De casualidad, me escribió un mail diciéndome que estaba en esa marina, y me acordé que yo fui allí cuando estuve en Miami. Le dije que fuera a un centro comercial que se parece a Fontabella (ish) y que comiera en The Cheescake Factory un sándwich de aguacate. Me responde: ESTOY EN ESE CENTRO COMERCIAL! FIJO ALMUERZO ALLÍ!

Key West, check!


Bueno, segundo mega reporte de mi papá. Ahora ya está en Key West. En una marina llamada The Galleon que queda en el seaport histórico en el muelle # 69 y coordenadas N24º y 33.76º y W81 con 48.15º

Viene de Isla Mujeres, pasó varios días esperando al buen clima y condiciones de viento para poder navegar. En esos días pasó tratando de arreglar el famoso autopiloto pero no muy funcionó, cuenta. Estando en la marina de Isla Mujeres, lean qué coincidencia: se topó a dos viejitos que había conocido en Río Dulce, en Mar Marina. Ellos tenían su velero frente al de mi papá y un día “se les fue”. En eso, se acercó la viejita y le dijo que si era él el del Río, cuando se dio cuenta que sí, fue a llamar a su esposo para tomarse una foto con mi papá. ESSSO! Porque cuentan que se habían enterado del viaje que estaba haciendo y pues querían tomarse una foto. Eso fue la primera vez allí en México. De ahí, al par de días, alguien le grita “Ricardo!” y resulta que eran chapines que habían ido a traer dos lanchas a Miami y pues iban de regreso. Estos chapines, también se habían enterado del viaje y se encontraron allí. La noticia ya estaba en Isla Mujeres.

Bueno, entonces, el día del cumple de André (el jueves 14) salió en camino a Key West. Cuenta que fue un día re lindo, con viento y con motor otros ratos. Pero que había más tráfico de barcos mercantes por Yucatán, Cuba y los que van a Sudamérica. Mucho tráfico. Iba navegando 40 minutos y dormía 20 para estar más pendiente de eso. Pero re cansado porque en las noches aumenta el viento y por eso, se hace el reef (que es acortar la vela mayor) y va volando. Encima, había luna llena y el mar estaba algo picado, pero allí iba “conociéndome los límites, retándome, poco a poco me voy acostumbrando” me contó. Algo que me pareció poner tal cual lo escribió es esto:

“Patojos, de qué está hecha la vida? Sólo de momentos. Sólo eso. Si los unís todos y ves para atrás, se convierte en tu pasado. Pero generalmente esos momentos tienen un aquí y un ahora, una proyección al futuro…”

De ahí, siguió escribiendo y nos pone: bueno ya me puse muy filosófico, no? jaja. En fin, calculó hacer tres días completos en el mejor de los casos y llegar domingo. Pero le fue bastante bien, navegó lindo y la corriente del golfo lo ayudó también. Así que llegó a Key West el sábado en la tarde. Y de nuevo, la historia de si entrar al puerto de noche, o quedarse afuera, verificar todo el tiempo las coordenadas para poder entrar donde era, etc. La adrenalina presente de nuevo: todo de noche, de lejos miles de lucecitas rojas y verdes titilando, el lado derecho siempre son rojas y el izquierdo las verdes. Pero no tenía claro cuales de esas miles eran las correctas. Y así fue avanzando poco a poco. En eso, fuegos artificiales que a alguien se le ocurrió tirar (gracias, por cierto) alumbraron todo como por varios minutos. Así tipo bienvenida JAJA y me dice mi papá “me di la bienvenida solito y medio lo filmé mientras maniobraba con el timón y miraba el gps”.

De ahí, empezó a llamar a la Marina y un tal Erick le contestó. Dándole direcciones como que si fuera de día, y fuera en una mini lanchita. No se le entendió tan bien, le volvió a preguntar y le contesta: “Capitán, usted podrá ver eso claramente en su chart plotter” y mi papá: “Si, es que no tengo el plotter” (silencio….) y le contesta: “Sorry, you are fucked. I can’t help you if you don’t have a chart plotter”…. Buena tu ayuda flaco? GRACIAS igual. Total, siguió de largo, regresó, se volvió a pasar, etc. Hasta que lo llamó de regreso este Erick y le dio instrucciones mucho más precisas y detalladas: mira el crucero? Bueno, vaya a su proa, etc. Etc.

Tres horas después y dos días y medio de no dormir, llegó. Otra vez, lo logró. Y este señor, Erick, cuenta que resultó siendo un tipo simpático fascinado porque el velero se llama Shadowfax. Tan fascinado que empezó a contarle la historia del Señor de los Anillos, de Gandalf y todo. Y le dijo: “Sabe qué capitán, es el nombre de velero más inteligente que he visto.”

Y bueno, en estos momentos ha de estar pasando los trámites de aduana y migración, ya tenía su número de referencia por lo que no faltaría tanto. Ahora, a esperar otra vez los pronósticos del tiempo para salir a la corriente del golfo y subir hasta Fort Lauderdale. Les dejo una foto de la marina y el mapita, para ubicarse: de Isla Mujeres a Key West y de allí a Fort Lauderdale. SUERTE PAPA!

Ah bueno, para contarles de “Shadowfax” y lo que significa relacionado con El Señor de los Anillos. El nombre representa al “lord” de todos los caballos, es de la raza de los Mearas y el mejor caballo en la Tierra. Cuentan que era capaz de comprender el código y habla humana y que iba más rápido que el viento. Y como todo caballo fantástico, al principio era indomable y muy salvaje, pero después es lo dieron a Gandalf y él lo montó en varios eventos de mucha importancia como la “Guerra del Anillo”. También se cree que Shadowfax acompañó a Gandalf en la travesía del Mar hacia el Oeste. Físicamente, era un caballo plateado y sin miedo alguno. Corría más rápido que cualquier otro caballo y nadie lo podía montar si no era Gandalf. No soportaba usar monturas tampoco. 


Shadowfax: un Valiant 40.

El barco en el que va mi papá, para enterarnos un poco más, fue el primer barco inventado por un señor que se llama Robert Perry en 1973. Es un barco importante porque fue un diseño como “revolucionario” porque tenia características que son de barcos de carrera en alta mar y también de cruceros. Entonces lo catalogaban como un “performance cruiser” y su quilla fue importante también en aquella época porque aumentaba la velocidad y facilitaba que avanzara el barco (antes, en vez de quilla, los construían). Todos los Valiant, en la época de los 80s, competían en regatas largas y llamaron la atención de la vela mundial desde ese entonces. Desde entonces, ya son varios Valiant 40 los que han atravesado el Atlántico. Y en el 97, el barco fue nombrado como el velero en el salón de la fama. Por el momento, están utilizando sus características para diseñar el Valiant 42, que lleva ya como 35 años en ese proceso.

Mi papá compró el barco en Carolina del Norte, hace un par de años. Me recuerdo que fue el año que me gradué. Porque estábamos de vacaciones con mis dos mejores amigas en Miami, y él fue a traerlo y cuando iba camino a Guatemala, pasó a Fort Lauderdale y allí, por primera vez conocí al Shadowfax (así se llama el barco de mi pá). Estaba en una marina llena de veleros chileros. Y desde que llegó a Guate, pues hemos ido a pasear al Río, a los Cayos de Belice, etc. Ah, y desde entonces, mi papá lo fue remodelando, arreglando paso por paso. Todo barnizado de nuevo, el piso pintado, todo todo alistándose para el viaje que comenzó hace un par de semanas. Imagínense, preparar físicamente un barco durante 5 años.

Este post, es para tenerlos al tanto del barco qué está siendo parte del viaje también. Les dejo una foto del Shadowfax. Ah, y les cuento que ayer mi papá salió de Isla Mujeres camino a Key West. Noticias pronto. SUERTE PAPA!

Fuente: Valiant 40

Ya en Isla Mujeres


Todo bien, navegando lindo. Pero el dilema este día fue que iba a llegar justo al atardecer a una bahía entre Cancún e Isla Mujeres, o sea que llegaría totalmente de noche a Isla Mujeres. Me contó que todo el mundo dice que si eso te llega a pasar, tenes que quedarte en altamar esperando a que amanezca. Entonces, se puso las pilas y decidió ir más rápido: apretó las velas, mejoró los ángulos de navegación y encima puso el motor. Con todo esto, mejoró dos nudos y llegaría como a las cinco de la tarde, todavía cachaba luz.

Al rato, tipo dos horas después de decidir todo eso, escucha un ruido y algo rompiéndose. El autopiloto… es la rueda que va fijada al timón. Se hizo mierda. Y los planes? Dice “puta, que ansiedad Natha”. Pero puso el piloto de viento y montó el wind vane. Igual, en eso perdió una hora. Lo que hizo funcionó bien, y llegó a las seis de la tarde a la bahía, igual siguió, siguió. Una hora más tarde, oscuridad total y ya iba re despacio. Nada de faros, luces, nada. Otra vez el profundímetro de 20, a 17, 14 pies, 8… y un “puta” otra vez. Pero justo justo entró entre las boyas y vio veleros a lo lejos. Allí a media bahía tiró el ancla a las 7:30. Ya al día siguiente, con menos tembleque de rodillas estaba en la marina, de Isla Mujeres y dice que espera no seguir haciendo tantas muladas y tantos sustos. Al final puso: LES JURO QUE NO LO VOLVERÉ A HACER! QUE MULA CON SUERTE! No hay otra explicación.

Ahora el Motor

Al día siguiente ya llevaba más de un día navengando a pura vela mayor. Qué rico. Pero cuando no había nada de viento, tenía que usar el motor. En una de esas, bam: el motor no arrancó, ni click ni nada. Surración parte 2. Pero con su MEGA teléfono satelital salvador de todo, llamó a su cuate Markus y así le fue explicando qué hacer en el cuarto de las maquinitas y motores. Todo esto con las olas y el velero avanzando a vela, pero necesitaba el motor para poder tener electricidad después. Dentro del cuartito imagínense el movimiento de las olas, mi papá acostado encima del motor para ver qué ondas, un olor a diesel y un calor de la chingada. Se empezó a marear y así una hora, en fin paró vomitando. Y le dio el “mal de mar” por la sangoloteada, el apeste, el calor, etc. Sólo eso faltaba, me puso: QUE LLEVADA DE PUTAS. Al fin logró instalar lo que tenía que hacer y feliz, y mareado y con náusea todavía fue a tratar de arrancar. Nada, no reaccionó…”NO PUEDE SER” y así bien “feliz” le dio un martillazo al starter, y de la nada ARRANCÓ! No era lo que creía que era (o sea, todo lo que se la pasó haciendo antes no hubiera sido necesario). Un martillazo solucionó ese problemita. 

Para empezar?


Bueno, un par de días de recibir el reporte de mi papá, me pongo a escribir este post. Bueno, me cuenta que saliendo de Belice empezó todo (selollevólachingada pero todo salió bien al final). Se encerró en una barrera de coral, y para poder salir a mar abierto tenía tres opciones: regresarse hasta los cayos (que retrocedía demasiado), seguir hasta Belice City y pasar por estrecho que le hacía perder un día completo o si no salir en diagonal por los cayos pero sin nada de señalización y muchos arrecifes que no salen del agua y sólo los reconocés porque la ola revienta allí. 

Todo esto, me hizo recordar la vez que fuimos a los cayos de Belice, nos pasó algo así pero íbamos como 5 en el velero y podíamos colaborar con mas de algo. Pero en este caso, va sólo él. Bueno, la cosa es que el barco cala 6 pies hacia abajo y le tocaba buscar con el profundímetro una salida como de 100 metros donde las olas no estuvieran reventando y pasar, cuando me contó esto me escribió “Así de simple y así de complicado”.  O sea, escogió la tercera opción. La sudó también: al avanzar se fue en un ángulo que no podía ver la salida y era una sola reventazón, cuenta que no sabía que hacer y que iba mal, que en ese ratito dijo que hubiera escogido la opción dos que, a la larga, era la más lógica, pero a esas alturas ya estaba en el caos ese. Angustia. Regresó un poco por donde había llegado  y vio un pedacito sin reventazón, allí se metió. O sea, en esas situaciones si llegas a en callar te-jo-dis-te y el barco se hace popó. El profundímetro indicaba 20 pies, de ahí 10, de ahí 9, 8, 7 (mi papá sudaba frío y decía “ya la cagué, ya la cagué”) pero de ahí, 9, 10, 20 pies, 150 y luego 1000 pies. Salvado, pero con los nervios aguados.

Estaba eufórico y dice que brincaba detrás del timón y gritaba: puta puta puta! Lo pasé! Lo pasé! Ya más tranquilo y en mar abierto, se topó con olas gigantes y onduladas. Ya había pasado todo…casi. 

Empieza el viaje.

Bueno, hoy empezó todo. Hace dos días mi papá se fue al Río a preparar los últimos detalles para salir hoy de madrugada. Dato interesante, le dio bronquitis RE, pero igual se fue. Obvio. Próxima estación: Isla Mujeres, México. Este primer tramo va a ser de distancias “cortas” hasta llegar a Fort Lauderdale, donde de ahí se va para Azores. Todo listo en su barco, comida para 3 meses, agua potable en cantidades, agua dulce “extra”, mapas, teléfono satelital, todas las ganas del mundo, nervios, ganas de irse… el día más esperado desde hace varios años, llegó.

Tuvo una cena de despedida con su amigo Markus y al día siguiente (hoy) de madrugada se adentra 50 millas náuticas (1 milla náutica son 1.8km) mar adentro y directo al Norte. Llegando cuatro días después a Isla Mujeres en Cancún. Me contó que tiene un weather man que le va diciendo cómo va a estar el clima mientras él va navegando. Él le contó que va a entrar un frente frío cuando llegue a México, entonces se va a quedar un par de días allí antes de seguir subiendo a Key West.

Así que, el viaje transatlántico acaba de empezar. Qué emocionante. Poco a poco les voy a ir contando de sus noticias y reportes. Por el momento, papá a bordo. Hasta nuevo aviso! Suerte papa te quiero mucho y acá todos pendientes desde tierra firme.


Antes de, papá:


Bueno esta entrada la escribo como una semana antes de empezar el blog. No es para nada más que agradecerle a mi papá todo lo que ha hecho por mí. En serio, son esas gracias por tu ayuda, tu apoyo en todo lo que se me ocurre hacer, por estar ahí siempre, por aconsejarme cuando lo necesito, por escucharme los dramas que me pasan y por el simple hecho de estar a mi lado desde hace 22 años. Quiero que sepas que de mi parte, siempre va a ser igual: planeo estar a tu lado, tus planes, tus ideas, tus retos, en las buenas y en las malas. 
Toda la vida agradecida por tu cariño y apoyo, por la confianza que nos tenemos y por la amistad que cada vez se va haciendo más grande. Aunque vivamos dándole la vuelta al mundo, estoy segura que donde quiera que estemos nos vamos a apoyar como podamos. Porque al final de cuentas eso es lo que más importa en la vida, no? Claro está que no me la paso diciéndote estas palabras a diario, pero no cae mal recordártelo y no dejar pasar momentos tan importantes como estos. Hacerte saber a ti y a todos que la combinación de papá, hija y amistad que tenemos sólo se va a ir mejorando al paso del tiempo. 
Papa, te quiero muchísimo y de nuevo mil gracias por el apoyo de siempre, ayuda, consejos, confianza y amistad. Es hora de empezar tu viaje y te deseo lo mejor de lo mejor en esta aventura entre vos, tu otro yo, el mar y tu barco. 
Te quiero.